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Semblanza de Carilda Oliver Labra: una mujer para no olvidar.

Carilda Oliver Labra nació el 6 de julio de 1922 en la ciudad de Matanzas. Fue una de las más importantes poetisas cubanas contemporáneas, reconocida internacionalmente. Obtuvo el premio nacional de literatura en 1997 y fue doctora en derecho civil. Además de ejercer su profesión como abogada, trabajó también en la biblioteca pública Gener y del Monte y fue profesora de dibujo, pintura y escultura. Su primer libro, Preludio Lírico, fue publicado en Matanzas en 1943.

Por su poema Canto a la bandera, mereció en 1950 el Primer Premio y Flor Natal en el Concurso Nacional de Poesía, y entre sus numerosos lauros figura haber recibido en 2002 el galardón José Vasconcelos, del Frente de Afirmación Hispanista.

La autora del Canto a Fidel atesora unos 40 libros publicados y llevados al Inglés, Francés, Alemán y Búlgaro, entre ellos Al Sur de mi garganta reeditado en seis oportunidades, Desaparece el polvo, cuatro; Soneto, tres y Se me ha perdido un hombre, en dos ocasiones.

Los críticos la ubican junto a otras figuras esenciales de la poesía contemporánea, puesto que su obra está infundida en la pasión de cantarle al pueblo y a los ímpetus y flaquezas que mueven a los humanos.

Una de las intelectuales representativas de nuestro proceso, una creadora importante para la literatura, para Cuba y para la Revolución, así la calificó Fidel.

« ¿Qué pido para vivir?», se preguntó alguna vez en uno de sus poemas antológicos, y se respondió con la mayor tranquilidad del mundo: «Morir».

Muere el 29 de agosto del 2018 en su ciudad natal, a la edad de 96 años.

Abre este libro y LEE:

Editorial Letras Cubanas, 2004.Colección Poesía. 68 p

El poemario Los Huesos Alumbrados, escrito antes de 1959 y presentado a fines de diciembre de 1988 en Matanzas, incluye 33 poemas de la época (1952-1958), que forman parte de su poesía social dedicada al proceso revolucionario. Recoge el sentir de protesta, el impulso de rebelarse ante las desigualdades sociales, el canto elegíaco y premonitorio al líder de la Revolución, la sugerente atmósfera del clandestinaje, el surgir de los líderes desde las masas populares y la rotunda seguridad en el futuro cuando de las balas nazcan flores. En Los Huesos Alumbrados, el arte se pone al servicio de las ideas dando continuidad al credo martiano de que “Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñándole que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber”.

Es un libro puesto al servicio de nuestra historia. Se identifica con el título, pues son ellos los que alumbran el camino y están presentes a través del tiempo, su mirada y la sonrisa alumbran, por la fuerza de la esperanza, la fe en el hombre y el amor emanado por cada uno de esos valerosos mártires a quien Carilda les canta. Puede leerse como un gran poema, pues en ellos se evidencia el exaltado amor de la poetisa por Cuba.

Para Carilda Oliver Labra los poemas que conforman este libro son muestras fehacientes del dolor y las injusticias cometidas en un país pequeño que añoraba la esperanza de encontrar en la revolución que se iniciaba los hombres que con su luz de independencia alumbrarían el camino de la libertad.

Tomado de: https://www.monografias.com/trabajos67/poesia-para-conocimiento-historia/poesia-para-conocimiento-historia2.shtml.

Frases para recordarla:

“No soy alondra, soy lechuza; por las noches estoy feliz”.

“Cuando vino mi abuela/ trajo un poco de tierra española, /cuando se fue mi madre/ llevó un poco de tierra cubana./ Yo no guardaré conmigo ningún poco de patria:/ la quiero toda/ sobre mi tumba”.

“Por el mundo camino entre los rostros buscando el tuyo, entre sombras que no hace tu cuerpo, entre besos que no ofreces, bajo nubes que no te acompañan; y cuando abro los ojos al despertarme es como si me hubiese caído de la tierra”.

“Publicar versos es descubrir verdades que ni siquiera sospechábamos adentro y que de otro modo quedarían inconfesas. Es siempre la profanación de una intimidad inefable. Por ello dudé de abrir mi poesía. Pero algo extraño y confuso sucedió: las palabras, trémulas, comenzaron a subir sin mi permiso, hacia la garganta, irremediablemente, desde el sur…”

“¿Qué pido para vivir? Morir. ¿De qué muero sin dolor? De amor. ¿Y qué es amor para el ser? Nacer.”

“Quiero que mi obra sirva de algo a la gente, no de consuelo, sino de inspiración”

“El que mira a una palma, nunca se puede ir de Cuba…”

Lo que se dijo de ella:

Rafael Alcides había afirmado en la carta abierta que le escribiera a la poetisa: “Tu poesía es como el cigarro: un vicio del que nunca lograré curarme. Lo adquirí muy temprano. Siempre quise mucho, quise más, quise todo y soñé en mi adolescencia eterna, un amor violento que pareciera un desastre, un cataclismo, una gran catástrofe de los cielos –como ocurre en tus poemas.”

“Ha muerto Carilda, el último poeta cubano capaz de conquistar cualquier auditorio”. Poeta Arístides Vega Chapú.

Carilda “es la dueña del verbo desordenar”. Norge Espinosa.

Portal  web recomendado

Currículum

Dedicado a su vida y obra y a rendir homenaje a la destacada trayectoria literaria de la autora. El sitio web recoge noticias, artículos, imágenes, vídeos, poemas, entrevistas, datos biográficos y otros espacios de interés.

Acérquese a la vida y obra de la “novia de Matanzas”, es una recomendación exclusiva de la Biblioteca Universitaria del ISMM.

En la Biblioteca Universitaria del ISMM podrá encontrar además del libro recomendado, otros títulos de Carilda tales como:

  • Versos de amor: antología de todas sus obras publicadas e inéditas.
  • Sonetos
  • Prometida al fuego.
  • A la una de la tarde.

Vive con sus libros el amor, la sensualidad, la magia, el erotismo, la lealtad a la patria y a la tierra natal.

Le dejamos uno de sus poemas más arraigados entre los cubanos, disfrútelo.

Me desordeno, amor, me desordeno

cuando voy en tu boca, demorada;

y casi sin querer, casi por nada,

te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno

y con mi soledad desamparada;

y acaso sin estar enamorada

me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada

arde en tu mano lúbrica y turbada

como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,

cuando voy en tu boca, demorada,

me desordeno, amor, me desordeno.

 

La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.

                                                                        Federico García Lorca.